sábado, 3 de noviembre de 2012

Ordenador nuevo

Después de un reballing y dos reflow caseros, mi anterior portátil dejo de funcionar definitivamente; un fallo de placa base, supongo, puesto que no había rastro de corriente por ninguna parte.

Así que, después de estar un par de meses con un sobremesa un poco justo, encontré una buena oferta en pc-componentes, un ASUS K55VM. Por primera vez, he optado por un portátil de marca.
Las características básicas, las que me han convencido de comprar este modelo son:

Procesador: Intel® Core™ i7 (i7-3610QM) (2.30GHz, 6MB (L3) Cache)
Memoria RAM: 4GB (4GB*1) DDR3 1600MHz (Ampliable a 8GB, 1 slot libre)
Controlador gráfico: GeForce® GT 630M (DDR3 2GB, Dedicada, 2048x1536)

a lo que le añadí el segundo módulo de RAM de 4GB.

La experiencia de momento es buena, todo funciona muy fluido. El teclado tiene un buen tamaño, con teclado numérico y el touchpad es muy grande, recuerda al de un Macbook.

El Windows 7 preinstalado, como es esperable, tiene un montón de cosas de dudosa utilidad, pero no parecen ralentizar la carga de Windows ni su uso.

A la hora de instalar Linux es cuando vienen los problemas. El disco duro viene con un sistema de particiones GPT que si bien tiene soporte en Linux, el instalador de Mint-13-Maya no reconoce ninguna partición. Después de buscar un poco, las opciones eran, o bien, formatear todo el disco duro y crear un sistema de particiones MBR de toda la vida, o intentar cambiar el sistema GPT a MBR sin perder datos y después, modificar las particiones para hacer sitio a Linux. Formatear todo es la opción más cómoda, pero no quería perder la partición de recuperación. Siguiendo los pasos encontrados en el blog de Nehal J. Wani. Los pasos así por encima son: usar gdisk para convertir el sistema de particiones a MBR y después usar testdisk para recuperarlas, ya en MBR y todo, sin perder nada.

Una vez hecho, se puede instalar Mint sin mayor problema.