lunes, 26 de marzo de 2012

No sabemos qué nuevos descubrimientos tenemos por delante, pero esa es la razón por la que debemos ir.


We are the explorers.
Fuente: Xakata Ciencia
Via: La Abadía digital
Somos los exploradores.
Tenemos una necesidad de encontrar lo que hay ahí fuera.
Es un instinto dentro de todos y cada uno de nosotros.
El instinto de asombrarnos, de ir más allá de nuestros límites y de explorar.
Nos expandimos a través de nuestras tierras, estableciendo nuevas fronteras.
Tomamos los océanos y aprendimos que podíamos cruzar extensiones traicioneras en la búsqueda del descubrimiento.
Y entonces, nos dirigimos a los cielos y volamos.
Pero eso no fue suficiente.
Abandonamos el planeta y redefinimos qué era posible.
Volamos en el espacio.
Caminamos en el espacio.
Lo que una vez fue un melodramático vuelo fantasioso se hizo realidad.
Entonces una nueva generación de naves espaciales capturó nuestros corazones y mentes durante 3 décadas y ayudó a contruir un castillo en el cielo que es nuestro hogar permanente en el espacio.
Siempre hemos mirado hacia arriba.
Durante siglos, nos preguntamos qué había al otro lado del cielo y hemos empezado a contestar a esa pregunta.
Hemos aprendido que toda la exploración que la raza humana ha conseguido es sólo el principio.
Ahora, hombres y mujeres están trabajando en los próximos pasos para ir más allá de donde hemos ido nunca.
Nuevas naves nos llevarán y nuevas destinaciones nos esperan.
Todo lo que hemos conseguido nos conduce a este momento en el tiempo, en el que la exploración nos llevará a los planetas y las estrellas.
Nuestros vecinos más cercanos en el cielo nocturno nos han hecho una seña, invitándonos, retándonos a llegar hasta ellos.
Somos los exploradores.
A lo largo de nuestra historia, hemos dado pequeños pasos y saltos gigantescos en esta búsqueda.
Nuestro próximo destino aguarda.
No sabemos qué nuevos descubrimientos tenemos por delante, pero esa es la razón por la que debemos ir.
We are the explorers.
We have a need to find what is out there.
It is a drive inside each and every one of us.
The drive to wonder, to push the boundaries and to explore.
We expanded across our lands, settling new frontiers.
We took to the oceans and learned that we could cross treacherous expanses in the pursuit of discovery.
And then, we took to the skies and flew.
But that wasn’t enough.
We left the planet and redefined what was possible.
We flew in space.
We walked in space.
What once was a melodramatic flight of fantasy became reality.
Then a new generation of spaceships captured hearts and minds for three decades
and helped build a castle in the sky that is our lasting home in space.
We have always looked up.
For centuries, we wondered what was on the other side of the sky
and we have begun to answer that question
We have learned that all the exploration humankind has achieved is only a beginning.
Right now, men and women are working on the next steps to go farther than we have ever gone before.
New vessels will carry us and new destinations await us.
Everything we have ever accomplished leads to this moment in time,
where exploration will now take us to the planets and the stars.
Our nearest neighbors in the night sky have beckoned us, invited us, dared us to reach for them.
We are the explorers.
Throughout our history, we have taken both small steps and giant leaps in that pursuit.
Our next destination awaits.
We don’t know what new discoveries lie ahead, but this is the very reason we must go.