lunes, 5 de marzo de 2012

Cuatro horas más

Ayer fue un día extraño, aparte de ser domingo, fué un día nublado, pero sin lluvia. De los que no te esperas. Que esperas sea un gran día, pero terminas sentado en el metro mirando al infinito sin saber que hacer.
No me sentía tan triste, enfadado e inútil desde diciembre.
Y sin embargo, no pasó nada. Los cercanías llegaron a su hora. El metro se paraba en las estaciones y la gente entra y sale. Y si el metro no llega, si no sale el sol, o si sale y no te gusta, quéjate. Que al menos puedes.

Ayer fué un día normal.